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Memorias de Campeón:
El recuerdo del WebMaster sobre aquel glorioso día.

elreydecopascol@hotmail.com
Medellín - Colombia, Mayo 31 de 2004
// Memorias de Campeón // 
Empezaré por decir que tenía 4 años y 9 meses de vida y aún así me acuerdo de todo como si lo hubiera vivido hace una semana, gracias a Dios, mi memoria aún recuerda ese glorioso día pero lo resumiré y contaré de lo que más me acuerdo.

Un miércoles, un día distinto desde las primeras horas de la mañana, en el ambiente se sentía el sentimiento de cada colombiano, se sentía la fe, el entusiasmo y sobre todo la fiesta. Hacía ocho días que la intriga, el sufrimiento y la expectativa había empezado, hacía ocho días que Nacional había perdido 2-0 en Asunción después de jugarse un gran partido en un marco difícil de afrontar. Del partido en Asunción recuerdo que los locales comerciales de la 70 estaban repletos, no había lugar para ver el partido cómodamente, tocaba quedarse de pie o sentado sobre los hombros de mi padre para ver algo de lo que se mostraba en el televisor, que estaba en lo más profundo del bar donde estábamos en aquella oportunidad. Terminó el partido con el marcador en contra, la gente estaba un poco triste pero a la vez con la ilusión de que en Bogotá la cosa sería muy distinta.

Y aquel día llegó, como era costumbre en la familia, nos fuímos para el club para ver el partido, con mi bandera verde y blanca ondeando en la ventanilla del carro, veía como la gente se apuraba a llegar a algún sitio donde pudiera ver el cotejo. El ambiente en general era único en todas partes, no había lugar en Medellín y me imagino que en Colombia, que no tuviera su bandera, escudo, afiche, o cualquier cosa relacionada al Verde y a la gran final, apesar de llegar en desventaja ante Olimpia, la fe antes mencionada se apoderaba cada vez más de la gente, una fe que se convirtió en locura cuando llegó el empate que nos dejaba en los penales. Penales que se vivieron como nunca, hasta hoy no he sentido sensación igual a la de aquellos momentos, recuerdo estar de pie con mi bandera al igual que el resto de gente que estaba en restaurante del club, frente a la pantalla gigante, todos inmóviles cuando algún jugador Verde se acercaba a cobrar o cuando Higuita se acercaba al arco para atajar.

La angustia y la incertidumbre parecía no tener fin, los penales se me hicieron eternos, hasta que llegó el turno de Leonel, mi padre se me acerco al oído y me dijo: "Juancho tranquilo, aqui está la Copa, si Leonel lo mete, ganamos" y sin entender mucho de lo que podría suceder, ni de conocer el verdadero significado de la Copa y lo que representaba, seguía en la misma posición y actitud. De momento todo el lugar estaba en un completo silencio, solo se escuchaba la voz de Edgar Perea comentando y narrando lo que acontecía en el estadio, Leonel con la seriedad y semblante que siempre lo ha caracterizado fué por el balón, lo acomodo en el punto blanco y tomo impulso. Los 1 o 2 segundos que se demoró en petear la pelota y el balón en entrar pegado al palo derecho del portero los vi en cámara lenta, de momento todo explotó, se armó una algarabía impresionante, mi padre me levantó en sus hombros mientras el grito de gol se oía casi eterno, todos gritaban y se abrazaban; yo, solo miraba la pantalla y veía como todo el equipo se lanzó encima de Leonel después de correr hasta un costado y tirarse arrodillado a la grama, si bien había gritado el gol, aún no asimilaba lo que sucedía, pero en el fondo sentía la sensación de ser Campeón de América.

Un poco aturdido por toda la fiesta que se desató, mi padre más entusiasmado que nunca, me dijo: "Ganamos, somos Campeones, Juancho, nos ganamos la Copa" y mi reacción fué una sonrisa de oreja a oreja, aún intentaba entender que pasaba y al continuar con la duda, no me quedó más remedio que ondear mi bandera y celebrar "a mi forma" el título. Después salimos a celebrar como es costumbre en Medellín a la 70, que como era de esperarse, estaba más "prendida" que nunca, casi que no llegamos, el taco en la 80 era eterno, el carro se movía cada 15 o 20 minutos, a la gente no le quedaba más remedio que bajarse de sus carros y empezar a celebrar, a tocar los pitos de sus carros y continuar con la fiesta. En medio de esto, inexplicablemente pasó una moto a toda velocidad, con dos jóvenes que de un solo manotazo me quitaron la bandera, si, mi querida bandera que siempre había estado conmigo desde que fuí por primera vez al estadio para ver un partido de Nacional cuando apenas tenía tres años, ya no estaba, pero mi felicidad era más grande que la tristeza que me generó el hecho y solo le dije a mi madre: "Mami, me robaron la bandera" cuando la moto ya estaba lejos. Mi mamá, trataba de consolarme diciendo que me iba a comprar una nueva y más bonita, pero la verdad ya poco o nada me importaba pues la alegría que tenía, así no estuviera consciente de que estaba celebrando, pudo más que la tristeza del robo, solo sabía que Nacional había ganado y era motivo más que suficiente para estar feliz sin importarme nada más.

La celebración de mi familia en la 70 fué hasta entrada la noche, a ninguno nos importaba si yo tenía que ir a estudiar al día siguiente o si mi padre tenía que trabajar o si el resto de la familia tenía cosas que hacer el jueves, éramos Campeones de América y eso valía mucho más que cualquier tipo de obligación o responsabilidad, al día siguiente solo se escuchaba la noticia, en todos lados la gente hablaba única y exclusivamente de esto, recuerdo que pasaron como 3 semanas y aún seguíamos hablando en el colegio sobre lo que había pasado, la verdad ninguno de mis compañeros entendía muy bien que pasó o mejor que fué lo que celebramos, solo sabíamos que Nacional había ganado algo y muy importante pues la felicidad que reflejaba la gente solo nos daba para pensar eso dentro de nuestra inocencia infantil.

Llegó el recibimiento del equipo después de la hazaña en Bogotá, otra fiesta más, otro carnaval más desde el aeropuerto de Rionegro hasta la vuelta olímpica en el Atanasio Girardot, no estuve presente ese día en el estadio, pero lo único que me queda por decir, es que el miércoles 31 de mayo de 1989, fué el día más felíz de mi vida y que nunca se borrará de mi Memoria de Campeón.

Escrito por El WebMaster de la página.


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